Opinión: Quillota, la felicidad huele a podrido

Hace poco el editor de este sitio, quien les habla, se encontró con una amiga de infancia y nos pusimos a conversar un poco sobre Quillota, diálogo que me gustaría compartir con ustedes.

El primer tema que salió fueron los slogans de felicidad que inundan la comuna y recibí una postura que fue tajante, con un problema que está afectando a la comunidad desde hace años.

“Quillota se supone es la capital de la felicidad, pero a mi parecer eso queda netamente en un eslogan, al ingresar a la ciudad por el Troncal, te recibe un olor a fecas insoportable. ya al ingresar a la ciudad te das cuenta que se ha transformado en una ciudad colapsada de vehículos. Lo peor no puedes circular de otra forma ya que no cuenta con ciclovías, y para culminar los errores de urbanidad transforman los parques en trozos de concreto, no creo que todos seamos tan felices como señala el eslogan” asegura ella.

Pero no todo es tan malo, como todo en la vida, Quillota también tiene positivas. Le pregunté a ella cuáles eran, y me contestó que lo que agradece de vivir aquí es que se puede caminar llegar a pie a varios sectores de la ciudad, “pero de ahí a ser capital de la felicidad, le queda grande”.

Ahí esta amiga, que trabaja con niños, detalló algunos de los problemas que tiene este lugar. “ls eventos culturales son mínimos, tenemos un Parque Aconcagua al que no le sacamos provecho con eventos. El Estadio Lucio Fariña tiene todas las condiciones para conciertos masivos. Además, en el Teatro Diego Portales se podrían realizar ciclos de cine o teatro, pero no se gestiona” asegura.

Le pregunto por las últimas obras que han cambiado la cara de Quillota y me dice que “cada día más el concreto se toma la ciudad, tornándola gris. No hay una plaza para la infancia con juegos inclusivos. Si te das una vuelta por el centro a eso de las 13:00 hrs, está colapsado de vehículos y la gente estresada, rabiosa”.

A lo anterior ella me dice que “los conductores del transporte público tienen mal trato. Súmale a esto que no puedes circular por la ciudad en bicicleta ya que no cuenta con ciclovías, vas por la vereda molestas a los peatones y por la calle te conviertes en kamikaze”.

Sobre la Avenida Condell manifiesta que “es un gran acierto”, pero al mismo tiempo declara que no le cabe en la cabeza que “el garage de los camiones recolectores de basura aún estén insertos en la ciudad con su pestilencia”.

La pregunta viene de cajón me dice “¿Se puede ser feliz en un lugar que te da la bienvenida con olor a fecas y que cada día tiene menos áreas verdes?

Para que no todo sean críticas, le pregunto qué haría por mejorar la ciudad, pero una obra, lo primero que se necesita realizar, haciendo el guiño a las próximas elecciones municipales.

Me responde: “un centro del bienestar, que hagan terapias alternativas, que fomenten el bienestar psicológico y emocional de la comunidad. Que promueva desde la infancia el respeto por el prójimo y el medioambiente, con un costo mínimo para que toda la comunidad tenga acceso”. Sobre lo mismo destacó la labor que realizan en la Casa de Acogida, “una obra que vale la pena que se conozca, realizan un excelente trabajo, con un buen trato

Esta profesora nombra al Parque de la infancia en Santiago, “algo así necesita la ciudad, lugares para que los niños jueguen y quieran dejar de lado los celulares y juegos electrónicos, además que sean inclusivos. Un niño con dificultades de desplazamiento no puede jugar en la plaza ya que no cuenta con las condiciones, no hay inclusión”.

Ella me dice que en la Villa Paraiso hay un centro que según su parecer no tiene difusión, “para que el ciudadano cree conciencia sobre las habilidades diferentes. Te imaginas talleres gratuitos de curso de señas, o que voluntarios grabaran cintas para personas con discapacidad visual. A mi parecer son pequeños granitos de arena que nos harían ciudadanos mas felices”.

*Si quieres contactarnos y escribir sobre nuestra ciudad, visita el Facebook de “De Quillota”.

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